sábado, 31 de enero de 2015

Pensamientos


La sobrevolaban con giros, quiebros. Se lanzaban en picado o planeaban, sin posarse. También lo hacían dentro de su cabeza, a veces con cabriolas de payaso, convertidas en sombras oscuras sobre el gris cerebral, otras.


Marusela Talbé

El alta

Estás preparado, me dijo usted, doctor, mirándome con rostro frío y lejano como la Antártida. Y le creí.
Pero mi mano tembló al introducir la llave en la puerta. La correspondencia me dificultaba atravesar el umbral, entrar en el agujero negro y silencioso, inhóspito como un cementerio, en el que se había convertido mi casa. Partiría de cero después de ocho meses. Y quería una cerveza. Quedaba una en el frigorífico, cubierta de una sustancia verdinegra, pegajosa y pestilente. ¡Qué carajo! ¡Cierra el frigorífico! ¡Olvida las cartas! Y..., ¿y qué? ¿Enfréntate al moho, a la suciedad, a las facturas, sin una maldita raya? Le dediqué un enérgico corte de mangas, doctor. No lo tome a mal.

Retrocedí hacia la puerta: la frente sudorosa, la mirada perdida, la nuez moviéndose como un yo-yo. Oía mis pasos inseguros que hacían crujir los sobres como si anduviera sobre guijarros.
¡Riiing!
El sonido del timbre me recordó el tiempo vivido, a trompicones, en la clínica.

—Disculpe, acabo de mudarme, ¿puede decirme dónde hay un supermercado?

Ella no llegaba a los treinta. Acompañaba la pregunta con una sonrisa única. Tenía los ojos oscuros y limpios, brillaban como el charol. La nariz pecosa, los labios sensuales, inocentes como el aleteo de una mariposa, el pelo rojizo...Y esa sonrisa

—Yo…, también debo comprar. Puedo acompañarla, si quiere —le dije.
—¡Qué amable! Gracias.

También sabía sonreír con la mirada. Sucumbí. Es lo mejor que pude hacer. De nuevo soy adicto, pero ahora no le necesito, doctor.


Marusela Talbé

jueves, 29 de enero de 2015

Nuevas publicaciones

Los soñadores siguen llenando páginas. Estos son los últimos trabajos publicados (de momento)

Próximamente a la venta el último libro de Rosalía Navarro, La guarida de Satán



Pablo Gónzalez ha sido seleccionado en el I concurso de microrrelatos Fábula-Planeta Ñ, para la revista Fábula en su número 36

Cristinela, seleccionada en el III concurso de relatos cortos Isonomía, libro solidario "El vuelo de Neleb"

Cristina Martínez García, seleccionada en el IV concurso de microrrelatos románticos ACEN "Cachitos de amor IV" y en el concurso de poesía de Diversidad literaría "Versos desde el corazón"




Y Cristóbal Sánchez, con sus publicaciones para juegos de rol.





Podéis ver el resto de publicaciones de los soñadores aquí

domingo, 11 de enero de 2015

Dolor



Despertó tirado en el suelo de la habitación. Abrió los ojos confuso, desorientado. Notó el frío suelo en su mejilla y un intenso sabor agrio en la boca. Trató de incorporarse y escupió restos de vómito y bilis. Le dolía el hombro derecho y lo frotó mientras observaba que el baúl se había desplazado unos centímetros. Un inusual y punzante dolor en su pecho le preocupó, pero afortunadamente fue remitiendo en pocos segundos. Algo mareado todavía, se puso en pie y comenzó a caminar con pasos vacilantes. Por segunda vez no vio la piedra.

El corte

Con este micro participé en el certamen de la editorial La Pulga.



   Entré en la cocina. El cadáver se encontraba sobre el suelo con un cuchillo sobresaliéndole del pecho. Una mancha carmín rodeaba la herida. Eché mano al bolsillo y descubrí que había vuelto a olvidar los guantes. Miré a mi compañero que negó en silencio. Resoplando cogí unos rosa de goma que colgaban del fregadero.
 —El marido ha confesado. Farfullaba algo  sobre cortar. Creo que  ha sido por su culpa —me explicó Fernández señalando hacia un punto detrás de mí. Me volví
 — ¡Joder! ¡Vaya destrozo que le ha hecho! —exclamé asombrado cuando  vi el jamón que colgaba la pared.

                                                                                              Mariló

Mente criminal

Aquí tenéis el micro con el que participé en el concurso de la editorial "La pulga"

Mente criminal

Dicen en los medios que soy un salvaje. Pero yo, solo quiero obtener placer. Y la semana pasada lo conseguí con aquella chica rubia. Cuando el cuchillo atravesó su estómago y empezó a manar la sangre por entre mis dedos...¡me excité tanto!...que se lo seguí clavando en diferentes partes hasta que conseguí un orgasmo. ¡Jamás me había sentido tan bien!

Seguro que vuelvo a repetir pronto.