domingo, 26 de octubre de 2014

CORAZÓN SALVAJE

Un micro inquietante para estas fechas cercanas al Día de los Muertos.
 Cubrió el cadáver ensangrentado con la colcha y abandonó el chalé sin cerrar las puertas. Bajo el crepúsculo, caminó a paso indeciso por el sendero que conducía hacia el bosque, apenas iluminado por la luna. En cuanto llegó al pinar, se desprendió con rabia de las sandalias y, a continuación, del camisón de raso verde claro, ahora rojo sangre. Pero la ansiada desnudez no fue suficiente y su corazón siguió presionado por el peso lacerante de la memoria. Como una niña perdida, deambuló desesperada entre los árboles en busca del pino silvestre más antiguo del lugar, su árbol favorito, bajo cuyas ramas había hecho el amor tantas veces con Jorge, antes del distanciamiento. Cuando por fin lo encontró, afiló las uñas en la dura corteza y, sin pausas ni lágrimas, se despojó de la vieja cáscara, arrancando centímetro a centímetro la piel herida por el odio del amor. Liberada por fin de ella misma, trepó por el viejo pino, se tumbó sobre la rama más gruesa y, después de rugir de felicidad, cerró sus ojos amarillos.
Una hora más tarde descendió, hambrienta y oscura, con fuerzas renovadas para regresar al chalé y eliminar los apetitosos restos de su amante, convencida de que nunca volvería a ser epidermis del amor.

3 comentarios:

  1. Muy bueno, Seltima. La que no hacía micros y mira qué joyas se marca de pronto.
    Besos.

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  2. Gracias. Este es reciente, cocinado en insomnio... dicen que la inspiración no existe, pero estar, está, jajaja. Y se nota la diferencia entre cuando "sale solo", y fuerzas la máquina.

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  3. ¡Qué gran final, Selti!

    Tenemos sangre fresca en el paranoma del micro...

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