jueves, 16 de octubre de 2014

Un mal final

Mujer con pistola- Julio Romero de Torres.

 El blanco predominaba sobre cualquier otro color, de hecho era el único, si exceptuábamos el naranja de mi ropa. 

Los parpados me pesaban y por una rendija contemplé solo lo que se encontraba delante de mí, que no era mucho. No tenía noción de nada anterior a ese instante. 
Todo mi mundo se resumía en los pocos segundos que llevaba consciente. Ni siquiera pude levantarme del sitio o girar la cabeza. La angustia  trepó hasta mi garganta. Grité o eso creí, porque ningún sonido salió de mi boca. 

Cerré los ojos con fuerza decidida a buscar respuestas en mi interior. Una niebla espesa lo envolvía todo. Intenté pensar con algo de lógica. Alguien tendría que acudir a socorrerme y entonces...

Se descorrió una cortina y  vi un montón de rostros serios. Algunos no apartaban la vista de mí y otros se volvían para no mirarme.  El recuerdo me golpeó  de lleno y, horrorizada, quise olvidar de nuevo.

8 comentarios:

  1. Por Dios, Mariló, qué angustia... me pasa eso a mí y me muero... nunca mejor dicho.

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  2. Pues sí, has dado en el clavo de una situación horrible. Buen texto.
    Muchos besos.

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  3. Jesús, !!, Qué horrible, (me refiero a la situación, claro). Muy bien Marilo, :-D

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  4. ¿Despertabas de una pesadilla o entrabas al sueño eterno? ¡Me he angustiado!

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  5. ¿El cura llega antes o después?-- Muy bueno Mariló.

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  6. Al final vas a ser tú la escritora de terror. Mira la modestilla... en cuanto nos demos cuenta, nos ha quitado a todxs la etiqueta, jajaja.

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